PLASENCIA

 

La fundación de la ciudad de Plasencia figura en documentos y testimonios escritos como un hecho acaecido en el año 1186 de la mano del rey Alfonso VIII. Con anterioridad a la fundación de este importante núcleo defensivo, en la cambiante frontera bélica entre las tropas cristianas y musulmanas, su actual solar y tierras lindantes, estarían ocupadas por otras culturas desde la Prehistoria hasta la Edad Media.

Dos años después de su fundación en 1186 Plasencia dispone de sede obispal, otorgándosele jurisdicción incluso sobre otras poblaciones de gran importancia, como Medellín y Trujillo.

La no terminación de su amurallamiento le trajo consigo que, en 1196, los almohades al mando de Abén Jucef, la conquistaron aunque pasaría nuevamente al año siguiente a poder del rey Alfonso VIII, acabándose dicho amurallamiento en 1201.

En lo mas alto de la ciudad existió un alcázar de planta cuadrada, desaparecido en el siglo XX, que fue construido por mudéjares casi de la misma época que las murallas.

Esta ciudad fue realengo hasta 1442, en que pasó a manos de Pedro de Zúñiga por concesión del rey Juan II, con el título de Condado hasta 1488 que pasaría a los Reyes Católicos, por deseo de su Concejo y de la nobleza que formaban en gobierno municipal de Plasencia, contrarios claramente del Duque Álvaro de Zúñiga que lo era de Béjar, Plasencia, Arévalo y Señor de Capilla.

Desde finales del siglo XV, Plasencia acogería a lo mas nombrado de la realeza extremeña y, así, duques y marqueses residirían en la ciudad dejando con el paso de los siglos un importante legado histórico-artístico de los que, afortunadamente, la ciudad conserva mucho de él.

La ciudad dispone desde su fundación de Obispado que, además de preocuparse por la ampliación del viejo templo catedralicio románico, construyendo por ello la Nueva Catedral a lo largo del siglo XVI, consiguió en 1446, por deseo de su Obispo don Juan de Carvajal miembro del Colegio Catedralicio, la creación de los Estudios de Humanidades, primeros estudios generales de rango universitario que tuvo Extremadura.

Con el paso de los siglos, Plasencia acentuaría su importante papel de cabecera comarcal, siendo lugar habitual de transacciones agrícolas, comerciales y ganaderas y guardando, entre sus tradiciones medievales, atractivas ferias y fiestas y singulares mercados que aún hoy se dan en su Plaza Mayor.

Plasencia se ha ido dotando de excelentes servicios, que han hecho de la misma el más importante núcleo urbano del norte de Extremadura y lógico referente socio-cultural para esta zona septentrional de la región extremeña, fruto sin duda alguna, de la cordialidad y el espíritu emprendedor de su población.

 

 

 

 

 

Foto Chuty